Sueños de El Negro - Cuento Corto de un desdichado que sueña como humano pero vive como perro

Los sueños de El Negro

Tengo una familia y una vida normal: me levanto, hago un poco de ejercicio con mi jefe, desayuno, me voy al taller a la chamba, ahi mismo como al mediodía, salgo de la chamba y regreso a la casa con mi familia, juego un rato con Yolanda y el bebé. Ceno y después de un rato de ver televisón en la sala, me duermo. Así es mi rutina.

Si llegara tener alguna peculiaridad, es que soy totalmente negro de la piel y por esa razón, me llaman Negro.

El detalle de los sueños, de mís sueños, empezó desde que llegó el bebé. Eso, ha cambiado un poco las cosas en la casa y en la gente que la habita… y a mí también, claro.

Ahora tengo sueños recurrentes en donde lastimo a las personas. Por ejemplo, ayer soñé que le mordía las manos a mi jefe… A veces me regaña, lo normal por la chamba, pero últimamente anda muy enojón. Hace unos días tuvimos una confrontación y me tiró un golpe que si no me quito, me pega en la cara. Otras personas del trabajo que estaban viendo, lo detuvieron y despues de unos minutos, me pidió disculpas.

En la casa, sueño que le destrozo el cuello al bebé cuando emite esos sonidos de llanto desgarrador súper agudos. La verdad es que no soporto cuando llora así. Es una niña demasiado ruidosa y para mí, su mamá la tiene bien chiflada. Cuando pasa ésta pesadilla, en la mañana ando muy deprimido, porque se que nunca se le haría daño a la bebé. Estoy seguro de eso.

Otro sueño que tengo recurrente, es que le muerdo las nalgas a Yolanda. Sí. Pero no es gracioso porque no se las muerdo como pareja… se las muerdo como perro enojado y desquiciado. Eso es lo preocupante. Y esa idea empezó desde hace 4 o 5 días, cuando ví como el vecino la saludó extrañamente. No con efusividad, sino con cierto tacto. Más que saludar, queriendo acariciar. Después del abrazo del saludo, hay detalles que se ven extraños como dejar la mano en el hombro y luego bajarla por el brazo hasta la mano y como ella tenía pegadas las manos al cuerpo, las manos del vecino rosaron ligeramente las caderas de Yolanda. Y la vi ruborisarse. Eso me puso inquieto y lo traigo dando vueltas en mi cabeza. Además… Yolanda esta muy nalgona y confieso que si he pensado en sus nalgas, pero no como el sueño donde las destrozo a salvajes mordidas.

Sueño muy raro últimamente.

“Vámonos Negro”, me gritan desde la calle, frente a mi casa. Corro al coche de mi jefe y me subo de un brinco.

En el camino al taller, a mi chamba, pienso en estos sueños recurrentes. Y, aunque no es lo único que sueño, claro, la idea de hacer daño a mordidas me altera realmente.

Tengo la duda de: si sueño como humano, ¿porque tengo que vivir como perro?

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6 years ago

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