Don Sol

Ante el grito agudo y desesperado de la odisea, convoco a aquellos, los cuales fueron mis compañeros.

A la noche. Con sus múltiples pecas parpadeantes.

Y a la luna. Fea por sus cicatrices y bella por su brillosa calva.

Juntos emprendemos una travesía por esta senda hedónica, rica en manjares novedosos y, majestuosamente invadida por un montón de aventureros rítmicos y concordantes del azar.

Juntos, cada quien en su mundo. Cada quien con su faceta y su función.

Nos despedimos, sabiendo que nos volveremos a ver.

Y siguió la noche su camino, si poder nunca esconder sus pecas.

Y siguió la luna su camino, en su lucha contra sus cicatrices maldecidas por su preciosa y brillosa calva.

Y seguí yo mi camino, sólo, sin cicatrices ni pecas, esperando, sentado,  mi cita con el tempranero y siempre puntual: Don Sol.

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7 years ago

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