Cómo explicar que ese coche no es tuyo

– Bueno… ¿Mi amor… estás dormido?

– ¿Karla? ¿Qué pasó… donde andas?

– Tuve un detalle con el coche… por eso te hablo.

– Pero son las 2 de la mañana… ¿dónde estas?

– Acá en Insurgentes…

– ¿Insurgentes? ¿Y qué le pasó al carro, no prende o… qué tiene?

– No Toño. Si prende, la bronca es la llanta.

– ¿Y que tiene la llanta?

– Esta ponchada.

– Ah… ¿caíste en un bache?

– Claro que no Toño, tú bien sabes que nunca caigo en baches, soy muy precavida.

– Si, claro. Tú sólo los saludas de lejos.

– Ja… ja… mira como me río Toño. No sabes que tus bromas son geniales.

– Y más cuando me levantan por teléfono de madrugada Karlita.

– Bueno ya, mucho rollo. Ven por mí porfas.

– Ok, sólo fíjate si trae la llanta de refacción para cambiarla… ah, y también busca si tiene el gato en la cajuela.

– Ok… No, espérate Toño… ¿Cuál gato?

– Típico…

– Ay ya Toño, no empieces.

– Ok… A ver… Abre la cajuela, levanta la alfombrita y busca un objeto de metal rojo… aquí te espero.

– ¡No me hables como si fuera una tarada! ¡Me purga cuando haces eso Toño!

– Ok, perdóname Karla, no grites… Me acabo de levantar y me dices una mala noticia, eso es todo. Karla. ¿Karla…? ¿Sigues ahi? ¿Bueno…?

– Si… aquí sigo. Es que… la llanta como quiera Toño. Ya vi el pinche gato ese que me dices… Toño… Perdóname…

– ¿Qué hiciste Karla?

– Yo no tuve la culpa…

– Si… ya sé que nunca la tienes… ¿qué pasó?

– Pues un idiota que se atravesó y me cerró, di un banquetazo y…

– ¿Le pegaste a otro carro?

– No. ¡Claro que no! Choqué con un árbol, que no es lo mismo.

– Jaja no, claro que no es lo mismo Karla. Es súper distinto pegarle a un auto que a un árbol. Es otra experiencia…

– Toño, neta que estoy súper cansada, asustada y molesta como para esar aguantando tus pendejadas irónicas, en serio.

– Perdón, jeje, tienes razón. ¿Y tú no te golpeaste? ¿Estás bien?

– Si, yo sí, pero tu estéreo nuevo y tus bocinas… ¡Perdóname Toño! ¡No te enojes conmigo!

– ¿Te llevaste mi coche? ¿Qué pedo Karla? ¿Porqué? O sea, no manches… ¿porque no te llevaste el tuyo… porque el mío?

– Pues por el foco Toño, no lo has cambiado. Sabes que de noche mi coche solo le funciona una luz del frente y no se ve bien. ¡Me pueden hasta multar!

– O sea… ¿Es mi responsabilidad cambiar el foco de tu coche? Y ahora es mi culpa ¿verdad? O sea, después que le partes la madre a mi coche, sales con que es mi culpa. Es increíble, en serio.

– No es tu culpa Toño, no digas tonterías… Solo digo que me llevé tu coche por los focos del frente, es todo.

– A ver… espérate. Y a todo esto ¿que tienen que ver el estéreo y las bocinas con la llanta? ¿Chocaste de frente y destruiste el carro?

– ¡No, claro que no! Es el agua que le llega al tablero.

– ¿Agua? Karla… ¿!Qué pedo!? ¿!Dónde estás¡? ¿Chocaste con un árbol de la presa o que pedo?

– ¿Presa? ¿Crees que andaba de fiesta como cuando tú te vas con tus amigos y terminas en la presa? ¿Tienes idea de cómo me hace sentir eso…? que estúpido eres a veces Toño, en serio.

– Pues estúpido… ¡pero de perdido yo no choco con árboles!

– No claro que no, tu no chocas… ¡porque te quedas dormido en quien sabe dónde con quién sabe quien!

– A ver Karla… nos salimos del tema bien cabrón. Vamos a relajarnos porque está bien mal esto. Son las 2 de la mañana y ambos estamos estresados. Háblale al seguro, voy para allá… solo dime dónde estas.

– Toño…

– ¿Qué pasó mi amor? Dime… que pasa.

– No suspires así. ¡Me caga cuando me tratas como a una niña!

– Puta madre. Ahora no puedo respirar profundo, porque hay bronca.

– Pues no respires así Toño. ¡Parece como si estuvieras harto de mí!

– No Karla… a ver… déjame respirar tantito… no tiene nada que ver contigo… me estoy tratando de relajar… es todo… dame unos segundos… ok… ya. Perdóname, ¿ok?

– Esta bien, equis… Toño… Se me olvidó pagarlo…

– ¿Que cosa se te olvidó pagar Karla?

– Eso.

– ¿Que es “eso” Karla? ¿Porqué me dices así las cosas? Dimelo claro y al grano por favor, ¿sí?

– El seguro.

– Pero… ayer te di el dinero en la oficina… me dijiste voy al banco a pagar mi tarjeta de crédito… “yo te hago ese pago, para que no vayas tú”. ¿¡Y no pagaste!? ¿¡Cómo pudiste dejar de pagar el seguro si ibas al banco a esos dos pendientes solamente!?

– Pues es que me habló Claudia, que estaba en el casino. Me invitó un ratito, porque su mamá…

– ¡Me vale madre Claudia y su mamá Karla! ¡No ves todo el desmadre que hiciste!

– Déjame explicarte Toño… Fui un ratito porque…

– ¡Karla ya!… Neta… Ya no me interesa hablar de esto… Ni hablar contigo… ¿Sabes qué? Háblale a tu esposo y a ver cómo le explicas que chocaste un coche que no es tuyo… Y que él te cambie tu pinche foco fundido. Adiós.

 

 

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7 years ago

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