La maldición del mono, la espina y una que otra piedra

Todos visten de negro y estamos realmente conmocionados. Ayer falleció mi hija y hoy la estamos enterrando. No se como diablos pasó esto… ¡no a una mujer!

Siempre creí que, el que moriría prematuramente era yo: desde que tengo memoria me sale el monito en la rosca de reyes… aunque se que ese es el lado “bonito” de la maldición; tengo una terrible suerte para que me salga la “piedrita” en los frijoles… para que en el ceviche o pescado, me salgan las espinas, y si escojo ensalada, me salen ¡pelos del chef!

Siempre fue así…

Yo no conocí a mi papá y no entendía porque mi madre era tan precavida con mi comida, en mis platillos… cuenta mi madre, que mi padre y mi abuelo eran igualitos… Mi abuelo adoraba los frijoles y, aunque parezca de película, no tenía dientes de tantas piedras que le “habían tocado” al comerlos en su casa y hasta en restaurantes distintos. Era común que le tocaran piedras en los platillos de reuniones o cumpleaños, en eventos familiares… ¡o hasta de viaje!

De pequeño, poco a poco entendí porque mi madre “trataba de no hacer” frijoles; no me quería ver sin dientes… Ella decía que aunque limpiara muy concienzudamente los frijoles, “las piedras se salían del bote de basura en la cocina y caminaban hasta el plato”… Es por eso que mi padre evitaba comer frijoles… inclusive los refritos que son molidos.

Con mi hijo, tuvimos otras precauciones que en épocas antiguas como las de mi abuela o mi madre, eran impensables: compramos frijoles de lata o de sobre y la rosca de reyes siempre la comemos en cuadritos. Pescado no comemos, pero en los restaurantes de mariscos a veces pido un caldo, pero que sea de puro camarón… y lo como muy despacio, pues ya me ha tocado, por increíble que parezca, espinas… sí, en un caldo de camarón… vayan conociendo mi suerte.

Todo ésto puede resultar cómico a veces… Pero hoy, en ésta terrible ocasión, ya estoy harto… ésto ya se salió de control. Estamos en el funeral de mi hija, quien nunca había tenido “un detalle” y siempre se burló de nuestras precauciones. De niña, no comía sino tragaba la rosca de reyes… era impresionante ver a tan diminuta personita casi aspirar el plato con un pedazo enorme de rosca de reyes… y se me escondía porque sabía que le iba a partir en cuadritos su pedazo de pan y me tardaba mucho, claro, porque “manoseaba” todo el pan para asegurarme que no tuviera el monito de plástico… Ella no podía esperar tanto… Cuando hacíamos reuniones familiares y servían frijoles a la charra, ella jugaba con sus primos varones, a “tomarse” los frijoles a la charra directo del plato… a los 8 o 9 años, ya les ganaba… Como me hacía reír esa niña tan hermosa…

Hoy, no puedo creer que haya muerto.

Ya estaban haciendo planes de boda. Ella y su novio ya tenían la iglesia separada y buscaban salón para la fiesta. Qué vueltas da la vida… Ricardo, su novio, ahora llora desconsoladamente en el funeral y me platica que él nunca le hubiera hecho daño, que todas las historias y mitos (si, aunque fueron verdad él usó esa palabra) de la comida y de nosotros, a él le parecían graciosas pero muy exageradas. Agregó que les tenía respeto pero no miedo… que mi hija siempre había sido “normal” para comer y que sus días de comer frijoles directo del plato (si… todo mundo se sabe esa historia), quedaron atrás, de cuando era niña.

– “Yo sólo quería que fuera mi esposa… quería vivir con ella y tener una familia… como cualquier pareja enamorada…” me platica el pobre y desmoronado muchacho.

Padre llorando con su yerno
El novio llora desconsoladamente, mientras el Padre de la novia escucha y no puede creer la historia del anillo de compromiso.

Me sangra el corazón… mi hija, mi preciosa princesa, mi bebé yace muerta en el ataúd… y éste joven, que dice que amaba a mi hija, ignoró por completo todas nuestras tradiciones familiares de suma precaución con comidas que pudieran llegar a tener algún objeto que pudiera llegar a atorarse en la garganta… Tantas historias familiares… tantos relatos verídicos… para que a este jovencito se le ocurriera proponerle matrimonio a mi hija de la forma más estúpida: echando el anillo de compromiso a una copa de champagne y brindar antes… ¡háganme el pinche favor!

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5 years ago

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