Una ama de casa moderna

Karla se levanta a las 9 o 10 de la mañana y lo primero que hace, es agarrar su iPhone (el más nuevo… siempre!). Checa sus e-mails, su facebook y su twitter.

Hace un break para ir al Starbucks por su café mañanero. Pide un muffin de plátano con nuez, integral, por supuesto. Regresa para leer Vogue y Elle, en su iPad y en idioma inglés por supuesto. ¡Ingas leer fashion tips en español!

Para Karla, darse cuenta que sus hijos se levantaron a las 7 AM para bañarse y arreglarse para ir a la escuela, es raro. Pero casi siempre, esboza un “mmmhh” acompañado de un susurrante “los quiero” cuando están cerrando la puerta de su casa para irse a la escuela, con el chofer/mayordomo. Más para recordárselo a ella que para decírselo a ellos.

…Pero hay prioridades, claro. Después de desayunar integralmente, leer los news y ver los trending, corre a cambiarse porque “se le hizo” tarde para el gym. Cardio de cajón en elíptica… “mínimo 30 minutos wey!” le dice su entrenadora… y aparatos cuando anda de humor cool: femoral, abductores, desplantes (no le molestan; ¡le cagan! pero bueno, todo por lucir esos tacones divinos!), un poco de pantorrilla y abdomen de ley…

Corre a su casa a bañarse. Es súper tarde (¡siempre lo es!) y tiene que hacer la comida. Bueno, eso de “hacer” la comida es llegar a una franquicia X, a comprar una ensalada y unas pechugas de pollo a la parrilla porque “Fer y Karla siempre están a dieta de ley”… típica burla de sus hermanas. Y la comida de “muchacha” no le gusta a ella… “Wey, (les dice a sus amigas), es que la muchacha no quiere cocinar con guantes… y nunca se hace manicure… me dan asco sus uñas… ¡Es neto!”

…Y claro, ésto no lo dice, pero lo piensa a seguido. No cocina como Toño. No “tiene las manos de Toño”… No se parece a Toño… en absoluto. “Sus manos son mágicas” presume Karla a todo el mundo. Toño, es su ex y su mejor amigo… el mismo que estudió 2 años como Chef en Francia pero poco antes de graduarse “no le latió” y se fue a Brasil a buscar sabores más antiguos e híbridos, “whatever that means” pensaba.

Se baña con agua caliente, de que rico… ¿sabes cómo? Se peina en chinga porque son las 2 y Fer ¡la va a matar! O sea, siempre baja cuando él y los niños están acabando de comer y ella ni sabe como pasa eso… ¡Ni se pone make up! Pero hoy será distinto, se promete a sí misma. Se seca el pelo, se pinta de que súper sencillo, vestidito normal, para la casa… X… Los Louboutin negros… “me vale que sean de la colección del año pasado” piensa mientras se los pone aprisa… Bonita para el mundo: “como me enseñó la Miss” pensaba mientras bajaba las escaleras de vidrio.

Mientras baja la escalera, con el iPhone 5 en su mano izquierda, “siente” (por el vibrador) un mensaje en su iPhone, pero no es momento ahorita… ash… ¿quien será? Whats app… típico de Toño. “Ahora no wey, ya llegó Fer y voy súper tarde a comer”. “Tarde tú, nada que ver Lol” se burla Toño. Ella se despide como siempre. Escribe “:3” y bloquea el iPhone.

“Hola amor, como te fue” abraza como bienvenida a Fer y le da un beso en su mejilla. Fer es alto, delgado, bien parecido y muy meticuloso. Quizás más que Karla. Siempre está arreglado y posee un outfit para cada ocasión: trabajo de oficina, trabajo de calle (“¡no Karla, no es lo mismo!”), golf, gym, niños entre semana, niños en fin de semana, amigos entre semana, amigos de Colorado y los de NY también… para todo tiene la ropa perfecta.

El dinero nunca le ha importado a Fernando, pues heredó millones de dólares en acciones de diversas empresas cuando su padre falleció, siendo el un niño. Es más, no sabe ni cuáles acciones son. Su papá le dejó arreglado con su abogado todo. Fer siempre se ha sentido solo, pues es (en realidad fue, sus padres ya murieron) hijo único, y vivir sólo con la nana y abogados, desde niño, lo niega, pero en el fondo, todos sus amigos saben que afectó su vida fuertemente.

“Un estúpido me cerró en Calzada…” le platica a Karla mientras comen. Da un bocado pequeño a la ensalada Santa Fé. Fer sólo en su casa se permite platicar con la boca con comida… y aún así se tapa la boca con la mano izquierda para hablar. En público, jamás hace eso. “Pero… whatever Karla, tu sabes que me enojo y al minuto lo olvido” cierra rápidamente la conversación y da otro bocado a la lechuga. Ésta vez, decide agregar un poco de tomate y chopearlo con el aderezo blue cheese que tanto le gusta… aunque le provoquen un poco de gases.. “Solo un poco” dice para sí mismo.

Fer y Karla dedican mucho tiempo a su introspección, pues sus clases de Yoga, Reiki, Pilates, Tai Chi, Meditación, y otras “sin nombre”, les da mucha apertura mental y paciencia. Son, como un gran libro donde las historias las re-escriben una y otra vez, hasta que queda perfecta, de revista. “Como cuento de hadas” dicen cuando brindan en su aniversario.

Un ejemplo de un cuento de hadas “real”, fue cuando conocieron a Brad y Angie en una cena de gala a la que sus primos los invitaron en NY. La conversación con ellos fue súper breve… “de que 2 o 3 horas, porque tenían que ir a trabajar al otro lado del mundo”… y agregaba siempre al final “claro que no fue de sus películas, no sean nacas” les dice a sus amigas cuando regresó y les platicaba la novedad de la fiesta de fin de año en aquel viaje.

Cuando les preguntan porque hicieron lo que hicieron, comentan : “quedamos impactados por el gran amor de Angie hacia los niños desprotegidos que no tienen techo, comida ni hogar familiar”. Ellos decidieron hacer lo mismo. Y aunque sus amigos se “burlan en buena onda” diciéndoles “la familia Benetton”, ellos son felices con May (la niña de china) y con Andre (el niño de Angola).

Otro ejemplo fascinante de su vida de película, es que son muy felices en cualquier circunstancia, en cualquier lugar y ante cualquier evento. Fer es súper amigo de Toño, el “ex” de Karla… hasta juega tenis con él los martes, por Dios… “¿como no va a ser mi cuate, si tiene un revés excelente y se viste súper bien?”. Además, sabe mucho de vinos y a Fer le encantan los vinos… y Karla es feliz si Fer es feliz.

Leo, el hermano de Toño ha sabido darle a Fer lo que ella nunca hubiera podido y le encanta saber que regresa feliz de sus viajes de trabajo. “Leo es catador profesional” justifica cuando acompaña a Leo el fin de semana a un evento de vinos, en Italia o Argentina. “Y a mi me encanta el vino rosado” remata cada que regresa a casa.

“Que Fer sea open mind nunca me ha importado” le dice Karla a su terapeuta en el ocaso de un jueves cualquiera. “Lo que sí me mataría, es saber que él no es feliz… digo, somos esposos, o sea, compañeros para toda la vida. El trabaja y yo soy un ama de casa… de las modernas, claro” platica atropelladamente mientras saca un cigarro y da un toque profundo. “Es electrónico” justifica ante la fuerte mirada de su psicóloga.

Voltea a ver el reloj de su iPhone. Sabe que se le está haciendo tarde para la clase de cocina de 8 a 10 con Toño, su ex.

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6 years ago

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