El calzón coqueto de la guantera de mi auto

El calzón coqueto de la guantera de mi auto

Hace como 1 año presté mi coche a alguien muy cercano a mí. Esa persona tuvo un accidente muy fuerte. Afortunadamente, los involucrados sufrieron solo golpes menores y algunos moretones. Pero… mi auto fue pérdida total.

Inicié la búsqueda de un auto a la medida de las posibilidades del cheque del reembolso de mi aseguradora y di, por azares del destino, con un coche muy similar y de buen ver. Lo compré. Depués de unas semanas, me dió muchos problemas: primero un ruido infernal en los frenos, después un elevador eléctrico del vidrio del lado del copiloto, un ruido en el motor… etc.

En total lo llevé como 6 veces en menos de 3 meses al taller. Siempre lo llevaba en la mañana y lo recogía en la tarde. Pero en la última ocasión, lleve el auto en viernes y “durmió” en la agencia.

Mi “nuevo” coche, traía un golpe en el frente, del lado del copiloto, en la esquina de la defensa y el foco de ese mismo lado estaba roto, aunque funcionaba todavía. Estaba esperando el momento oportuno para meterlo al taller y arreglarle el golpe. Porque aunque no se veía impresionante, si era notorio a metros de distancia. Si lo veías de frente, era muy fácil de reconocerlo.

Ese fin de semana, en la noche del viernes, salí con unos amigos de un antro de conocida reputación rockera. Eran alrededor de las 3 de la mañana, cuando me encontraba devorando un típico hot-dog esquinero-de-antro. De pronto vi “mi” automóvil pasar frente a mis narices. Había una pareja a bordo. Para cuándo le dije a mis amigos “Ahí va mi auto!” ya sólo se veía la parte trasera y sólo atinaron a decirme “Si Claudio, todos los autos de ese modelo en Monterrey son tuyos…” causando gracia a todo mundo que devoraba su cena de madrugada; a mí no me dió nada de risa. Yo sé lo que ví. Y en realidad… no le dediqué mucho tiempo a pensar en eso en ese momento.

Al día siguiente, al mediodía, hablé con el Gerente de servicio y me dijeron que mi coche estaba listo. Fui por él y después fui a la casa y salimos en familia, mi esposa, mis hijas y yo, a un conocido centro comercial a pasear. Justo cuando nos estacionábamos, mi esposa guardó su maquillaje en la guantera y sorpresa: había un calzón de mujer, coquetón, hecho bola, en una esquina del compartimiento.

Después de eso, mi vida ha sido otra historia… ¡Nadie me creyó que yo no había salido con una mujer!

Por supuesto, mi esposa me pidió el divorcio, mis hijas adolescentes me miraron con unos ojos de “te la bañaste papá, eres un tonto” y mis amigos no paraban de reir, literalmente, todo el día. Es más: hasta me inventaron el apodo nuevo de “Panty Keeper”, el cual sigue sin parecerme gracioso.

Fui a la agencia a que me sacaran del lío, pero en ese preciso fin de semana, para mi suerte, se había descompuesto el sistema de video de seguridad del lugar… y como ninguno de mis amigos había visto mi auto de frente aquella la noche de antro, para ellos pudo haber sido cualquier otro auto del mismo modelo; no me podían respaldar. Y menos con sus esposas ¡tirándome a matar!

Como pueden imaginar… perdí.

Hoy, después de 4 años divorciado, he concluido lo siguiente:

  1. No confíen en los talleres de las agencias de autos.
  2. Confíen en sus instintos; si ven su auto en la noche… compartan esa información de inmediato. Un testigo les puede cambiar la vida.
  3. Por más bonitas que sean, no den “aventones” a sus amigos travestis. Al menos no en su coche.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
5 years ago

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*