Fulana de tal la diseñadora de, historia dela vida real

Fulana de tal, la diseñadora de modas

Fulana de tal, la diseñadora, es una crónica verídica, que me ocasionó entre gracia y pena ajena.

Voy muy seguido a tiendas departamentales y malls, por varias razones que no viene al caso contar aquí.

En una de esas ocasiones, me toco estar exactamente junto a una diseñadora de modas. Supe a qué se dedicaba, por lo que les voy a narrar:

Estaba en Galerías Monterrey, específicamente en una tienda de capital español, cuyo nombre peligroso que empieza con Z. Me encontraba buscando un pantalón de mezclilla, pues me gusta el deslavado que propone esa marca. Lo encontré y como la fila para pagar en el departamento de hombres era inmensa, fui al departamento de niños. En esa tienda, la caja de ese departamento siempre está vacía. Eso pensé, al igual que otras personas, aunque realmente eran pocas. Me formé y esperé.

Tomé mi celular, revisé cuanto pude en el mismo, para entretenerme en algo y no desesperarme (realmente soy muy desesperado). Observé a algunas de las familias perseguir a sus niños, algunas personas alucinando que cabían en tallas chicas (en esa tienda sí que hacen cañón las tallas chicas, es difícil encontrar tallas grandes), parejas discutir por el costo de una prenda, etc., digamos que lo normal en una tienda de ropa juvenil (lo sé, no estoy joven pero no me visto como anciano, ni modo).

Casi me tocaba pagar, cuando puse atención a la plática de mi antecesora en la caja.

“Es usted Fulana de Tal… (preguntó el cajero e hizo una pausa; en esa pausita, estuvo el error de la Fulana…)

“La diseñadora de modas…” completó, muy pero muy segura la Fulana de Tal.

“Ooookkkkeeeeiiii… yo me refería a que si era la tarjeta-habiente, la titular de la cuenta”, respondió ninguneando el cajero.

(El silencio de la Fulana de Tal, la diseñadora de modas, duró tanto tiempo, que pensé que realmente había sufrido una embolia fulminante. Después de unos segundos que yo sé que le fueron eternos, sacó fuerzas de no se donde y respondió secamente que sí. Que si era la tarjeta-habiente).

La verdad es que no se cuanta gente se dió cuenta del oso que hizo la “famosa” diseñadora, la Fulana de Tal. Pero a mi me dió una lección: “Agua que no has de beber, déjala correr” jaja, no, no es cierto. La lección es ésta: “Todos somos fregones en algo. Todos. Pero, dejemos que alguien más lo diga… sobre todo, si estamos en una fila de una tienda de ropa de moda, con personas desesperadas haciendo fila, que buscan que pase algo que los saque de su hastío”.

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6 years ago

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